Ese sonido —un ruido áspero y chirriante que proviene de la habitación de tu hijo— puede ser alarmante. Lo localizas en tu hijo, que está profundamente dormido pero rechinando los dientes con fuerza.
Esta condición, conocida como bruxismo, es muy común. De hecho, los estudios muestran que de 2 a 3 de cada 10 niños rechinan o aprietan los dientes en algún momento.
Aunque muchas veces es una etapa inofensiva que se les pasará con el tiempo, a veces puede ser señal de un problema de fondo. Esta guía le explicará qué causa el rechinar de dientes, en qué fijarse y cuándo es momento de ver a un dentista.
¿Qué es el bruxismo y por qué se produce?
El bruxismo es el término médico para el rechinamiento o apretamiento de los dientes. Puede ocurrir mientras el niño está despierto (bruxismo diurno), pero es mucho más común durante el sueño (bruxismo nocturno), lo que significa que el niño no tiene control sobre ello.
Aunque la causa exacta no siempre está clara, los especialistas pediátricos han identificado varios factores desencadenantes comunes.
1. Malestar físico
- Dentición y salida de los dientes: Esta es una de las causas principales en bebés y niños pequeños. La molestia de los dientes nuevos (tanto de leche como permanentes) al salir por las encías puede hacer que el niño rechine los dientes.
- Dolor de oído: Al igual que los adultos, los niños pueden apretar la mandíbula como reacción a un dolor en otra parte, especialmente un dolor de oído.
- Dientes mal alineados (maloclusión): Si los dientes de arriba y de abajo del niño no encajan cómodamente, es posible que los rechine mientras su mandíbula busca un encaje “mejor”.
2. Estrés, ansiedad o hiperactividad
- Estrés psicológico: Una escuela nueva, un examen, un nuevo hermanito o tensiones familiares pueden manifestarse físicamente. Rechinar los dientes es una reacción inconsciente común a la preocupación o la ansiedad.
- Hiperactividad: Algunos estudios han relacionado el bruxismo con niños que tienen TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).
- Tipo de personalidad: Los niños más enérgicos, decididos o ansiosos pueden ser más propensos a rechinar los dientes.
3. Una causa subyacente importante: Trastornos respiratorios del sueño
Esta es una de las relaciones más importantes que los padres deben entender. En muchos casos, el bruxismo del sueño es una reacción a una obstrucción de las vías respiratorias.
Este es el mecanismo:
- Si las vías respiratorias del niño están parcialmente bloqueadas (muchas veces por amígdalas o adenoides agrandadas), sus niveles de oxígeno pueden bajar.
- El cerebro lo detecta y activa una reacción de “lucha o huida” para volver a abrir las vías respiratorias.
- Esta respuesta implica tensar los músculos de la mandíbula y empujarla hacia adelante, lo que provoca que los dientes rechinen.
En este caso, el rechinar no es el problema; es un síntoma de algo más serio, como la apnea del sueño infantil.
Signos y síntomas: qué buscar (y escuchar).
Como la mayor parte del rechinar ocurre de noche, muchos niños no se dan cuenta de que lo hacen. La primera pista suele ser que uno de los padres o un hermano escucha el ruido.
Otros signos incluyen:
- Dolores de cabeza: Dolores de cabeza frecuentes y sin explicación, sobre todo por la mañana.
- Dolor de oído: Quejas de dolor de oído sin que haya infección.
- Dolor de mandíbula: Dolor en los músculos o las articulaciones de la mandíbula (la articulación temporomandibular, o ATM) al despertar.
- Dolor facial: Un dolor sordo y persistente en la cara.
- Dientes desgastados: Lo más probable es que sea su dentista quien lo note. Verá zonas aplanadas y desgastadas en la parte superior de las muelas o pequeñas astillas en los dientes de enfrente.
- Sensibilidad dental: El esmalte desgastado puede dejar expuestas las capas internas sensibles del diente.
¿El bruxismo causa daños a largo plazo?
En la gran mayoría de los niños, el bruxismo es una fase transitoria que no causa daños permanentes. La mayoría lo supera durante la adolescencia, cuando terminan de salir los dientes definitivos y su mordida se estabiliza.
Sin embargo, en casos persistentes o graves, puede provocar:
- Desgaste excesivo del esmalte: Rechinar los dientes puede desgastar el esmalte protector y hacer que los dientes sean más vulnerables a las caries.
- Dientes astillados o fracturados: La fuerza puede ser tan grande que llegue a romper los dientes.
- TTM (trastornos temporomandibulares): Apretar los dientes de forma crónica puede dañar la articulación de la mandíbula y provocar dolor crónico, chasquidos y crujidos.
- Dolores de cabeza crónicos: lo que empieza como un dolor de cabeza ocasional por la mañana puede convertirse en un problema frecuente.
Qué hacer: un plan de acción para los padres
Si sospechas que tu hijo rechina los dientes, estos son los pasos a seguir.
Paso 1: Observar y tranquilizar
Primero, no se preocupe. Es muy común. Si el único síntoma es el sonido, lo más probable es que su dentista recomiende observar y esperar. Si su hijo está estresado, procure crear un ambiente relajante, sobre todo antes de dormir. Un baño tibio, leer un libro juntos o poner música tranquila pueden ayudar.
Paso 2: Consulte a su odontólogo pediátrico
Este es el paso más importante. En la próxima cita de revisión de su hijo, asegúrese de mencionar sus inquietudes. Su dentista:
- Examinará los dientes para detectar desgaste, despostilladuras y sensibilidad.
- Revisará los músculos de la mandíbula para ver si hay dolor al tacto.
- Le hará preguntas para ayudar a identificar la causa, incluidas preguntas sobre el estrés, el dolor y, muy importante, los ronquidos.
Paso 3: Investigar las posibles causas médicas
Si su dentista o pediatra sospecha algún problema médico, es posible que le derive a un especialista.
- Pediatra: para descartar infecciones de oído u otras causas de dolor.
- Otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta): si su hijo también ronca, respira por la boca o duerme inquieto, es probable que el dentista lo refiera a un otorrinolaringólogo. Este especialista revisará sus amígdalas y adenoides para ver si están obstruyendo las vías respiratorias.
Paso 4: Tratamientos dentales (si fuera necesario)
Aunque la mayoría de los niños no necesitan tratamiento, su dentista tiene opciones si el rechinar de dientes está causando daño.
- Guardas nocturnas: un protector de plástico hecho a la medida que se coloca sobre los dientes. No detiene el rechinar, pero protege los dientes al ofrecer una superficie suave contra la cual rechinar.
- Nota importante sobre las guardas nocturnas: los dentistas suelen ser cautelosos al usar guardas nocturnas en niños pequeños con dientes de leche. A veces, las guardas pueden interferir con el crecimiento natural de la mandíbula y con la salida de los dientes permanentes. Se usan con más frecuencia en niños mayores con dientes permanentes o en casos muy graves.
- Restauraciones: si un diente está muy despostillado o desgastado, es posible que el dentista tenga que aplicar un sellador o una corona para protegerlo de más daño.
En resumen: no se preocupe, pero sí coménteselo al dentista
Rechinar los dientes es una parte normal del desarrollo de muchos niños. A menudo es una reacción temporal al crecimiento, al dolor o al estrés. Sin embargo, como puede ser una señal de alerta de problemas como trastornos respiratorios del sueño, no es algo que deba ignorarse.
Comparta siempre sus inquietudes con su dentista pediátrico. Es su mejor aliado para vigilar la situación y asegurarse de que la sonrisa de su hijo se mantenga sana y protegida.