Cepillarse los dientes dos veces al día parece sencillo, pero muchos padres saben que puede convertirse en una de las partes más difíciles de la rutina de un niño.
Cepillarse los dientes dos veces al día parece sencillo, pero muchos padres saben que puede convertirse en una de las partes más difíciles de la rutina de un niño. Los niños pueden resistirse, distraerse, cepillarse los dientes con prisa o insistir en que pueden hacerlo todo solos.
El objetivo no es crear una rutina perfecta de inmediato, sino desarrollar hábitos consistentes que se vuelvan más fáciles con el tiempo.
Comienza con una rutina predecible.
Los niños suelen cooperar mejor cuando saben qué esperar. Intenta cepillarles los dientes aproximadamente a la misma hora todos los días, normalmente después del desayuno y antes de acostarse. Asocia el cepillado con actividades cotidianas como ponerse el pijama, leer un cuento antes de dormir o lavarse la cara.
Los CDC recomiendan que los niños se cepillen los dientes dos veces al día con pasta dental con flúor y que reciban ayuda hasta que desarrollen buenos hábitos de cepillado.
Mantener una rutina constante enseña a los niños que cepillarse los dientes no es opcional ni un castigo, sino simplemente parte del cuidado de su cuerpo.
Haz que dos minutos parezcan más cortos
Dos minutos pueden parecer una eternidad para un niño pequeño. Un temporizador, una canción corta, un video sobre cómo cepillarse los dientes o una cuenta regresiva familiar pueden hacer que el tiempo sea más ameno.
Los padres también pueden dividir la boca en secciones: dientes superiores, dientes inferiores, dientes frontales y dientes posteriores. Convertir la rutina en un juego sencillo ayuda a los niños a concentrarse en limpiar todas las áreas en lugar de cepillarse rápidamente solo los dientes frontales.
Los materiales de actividades sobre salud bucal infantil de los CDC recomiendan cepillarse los dientes con pasta dental fluorada dos veces al día durante dos minutos cada vez.
Ofrecer opciones pequeñas
Los niños pueden resistirse a cepillarse los dientes porque desean más independencia. Permítales controlar las partes seguras de la rutina. Déjelos elegir entre dos cepillos de dientes, seleccionar la canción para cepillarse o decidir si cepillarse primero los dientes superiores o inferiores.
Una estrategia útil consiste en permitir que el niño se cepille los dientes solo primero y luego que el padre o la madre le dé el último cepillado. Esto fomenta la independencia a la vez que garantiza una limpieza dental adecuada.
Los niños pequeños generalmente aún no tienen la coordinación necesaria para cepillarse los dientes eficazmente sin ayuda. La AAPD aconseja a los padres que realicen o ayuden con el cepillado y recomienda una pequeña cantidad de pasta dental con flúor para niños menores de tres años y una cantidad del tamaño de un guisante para niños de tres a seis años.
Utiliza el ánimo en lugar del miedo.
Evite usar las caries, las inyecciones o los tratamientos dentales como amenazas. Frases como "El dentista se enojará" pueden hacer que los niños teman más a las futuras citas.
En cambio, concéntrese en las razones positivas para cepillarse los dientes: mantenerlos fuertes, eliminar los "bichos del azúcar", tener un aliento fresco y proteger una sonrisa radiante.
Elogia acciones específicas. Decir "Abriste muy bien la boca" o "Te cepillaste los dientes de atrás con cuidado" suele ser más efectivo que simplemente decir "Buen trabajo".“
Las tablas de pegatinas también pueden motivar a algunos niños, especialmente cuando la recompensa es una actividad familiar en lugar de caramelos.
Maneje la resistencia con calma
Es normal que haya cierta resistencia. Un niño pequeño cansado puede que no quiera dejar de jugar, mientras que un niño mayor puede encontrar aburrido el cepillado. Mantén la calma y sé coherente con tus expectativas.
Para los niños muy pequeños, cepillarles los dientes en una posición cómoda donde los padres puedan verlos con claridad puede ser útil. Utilice un cepillo de dientes suave, adecuado para su edad, y movimientos suaves.
Si el niño se resiste, considere si le disgusta el sabor de la pasta dental, si le resulta incómodo el cepillo o si experimenta sensibilidad. Si el dolor persiste, el sangrado, los cambios visibles en los dientes o las molestias intensas, consulte con un dentista.
Dejemos que los niños aprendan con el ejemplo.
Los niños imitan lo que ven. Cepillarse los dientes juntos les demuestra que el cuidado bucal es algo que todos hacemos, no una regla especial creada solo para los niños.
Los padres pueden dar ejemplo de un cepillado lento y minucioso, permitiendo que los niños observen el proceso. Los hermanos mayores también pueden brindar apoyo y ánimo, siempre y cuando el cepillado se supervise cuando sea necesario.
Hábitos saludables que perduran
Una rutina exitosa es aquella que tu familia puede repetir. Algunos días serán fáciles, mientras que otros requerirán más paciencia. La constancia es más importante que crear una experiencia perfectamente alegre cada vez.
En Little Kids Dentistry, ayudamos a las familias a encontrar maneras prácticas de hacer que el cuidado dental diario sea menos estresante. Con estructura, motivación y apoyo adecuado a la edad, el cepillado puede convertirse gradualmente en un hábito familiar que protegerá la sonrisa de su hijo durante muchos años.









